PAR15

0_ Tú no lo sabes, pero en París estuviste conmigo cada segundo. Compartir contigo algunos recuerdos de ese viaje es uno de esos actos de liberación de los que hemos hablado. Y liberándome peso un poquito menos. Ya casi puedo volar.

1_ En París (como en Fez, Tánger o Marrakech) todos desconfían de una cámara y del que la porta con cara de circunstancia. Hoy un perro y un señor con puro me miraron con la misma expresión, con la desconfiada.

2_ Lo mismo eran los dos de Fez, Tánger o Marrakech y estoy juzgando París erróneamente.

3_ “Coges la misma línea que yo pero en sentido contrario”. Mi amiga ha caminado conmigo hasta la estación. Íbamos con tiempo de coger mi metro y el suyo. Estando uno frente a otro, cada uno en su andén, me citó de nuevo arriba donde conectan los pasillos: “Es que teníamos tiempo”, quería darme otro abrazo. Me ha dejado hacerle una foto, qué encanto. Y yo, desgraciadamente, solo deseaba que fuera otra persona y no ella.

4_ Y me equivoqué de parada y deambulé por las calles. Y en esas me encontré con un grupo de borrachos haciendo no se qué figura humana mientras bloqueaban el paso de los coches en un paso de cebra.

5_ En la línea azul, yendo de la Place de Clichy a Ternes, he quedado extasiado por la sonrisa y la música de un acordeonista. Me hizo recordar a los encantadores de serpientes de la plaza Yamaa el Fna. Solo que este era mucho más guapo y estaba haciendo mejor trabajo conmigo. Y yo iba solo y quería bailar allí en medio, quería bailar en medio de todos y quería bailar acompañado.

6_ El parisino, como el berlinés, se tumba en el césped si el cielo es azul y la temperatura supera los 15º. Césped y Roland Garros y la torre Eiffel. Y aquello me parecía el único plan posible. El tenis me importaba una mierda mientras me sentaba a lo parisino y lo berlinés, y al poco me emocioné con un spot de TV que pasaron en la pantalla gigante y luego comí sushi.

7_ Una chica pelirroja de piel pálida se sienta próxima a una señora de raza negra; las dos visten la misma gabardina y cada una mira hacia un lado. El contraste entre las dos y la coincidencia en la ropa hace aquella estampa digna de retrato. Tan digna que decido que esa fotografía “de calle” no merece un mal robado, pero sí uno bueno. Me pongo de pie frente a las dos y miro a través del visor cuando la chica más joven se levanta como un resorte para apartarse echando pestes por la boca. La bronca en francés ha sido descomunal: No quería que le hiciera ninguna fotografía. Me bajé en la siguiente parada con la vista nublada, la camiseta empapada en sudor y un mareo para mandarme al suelo.

8_ Me he encontrado con el escaparate donde nos hicimos Sara y yo un autorretrato. También con el restaurante en el que cenamos por nuestro aniversario y la plaza en la que pagamos demasiado dinero por una caricatura de los dos que era ridícula. He hecho algunas fotos y he estado pensando quién pudo quedarse con el dibujo. Juraría que lo tiene ella.

9_ Hoy en Montmartre he comido spaguettis a las 12 de la mañana en un restaurante que parecía abierto para mí. Luego el camarero ha tenido el detalle de hacerme una foto en la plaza que teníamos delante. Y una turista me ha hecho otra foto en otro sitio. Y me sentía un poco solo y tenía ganas de darle conversación a esa turista y no me atreví.

10_ Esta mañana me he retratado con una pareja de novios japoneses, estaban haciendo su reportaje de boda debajo de la torre Eiffel. Un par de horas después, por Instagram, me he enterado de que estaban allí también mi primera novia de adolescente y su marido. Están en Europa de luna de miel. Agradezco al cosmos que me haya mandado a los japoneses y no a los argentinos (aunque reconozco que hubiera sido un encuentro épico).

11_ En una mesita miniatura de una crepería en la Isla de San Luis me senté al lado de Ana. Su mesa era distinta de la mía, y aún así estaba más cerca que cualquiera que se haya sentado nunca a mi lado en la misma mesa en Madrid. Ella había trabajado en París y ahora trabajaba en Bruselas y estaba allí de visita. Me preguntó todo lo que se le ocurrió y más, me dio cuatro consejos de lugares a los que ir y luego, en la despedida, me deseó suerte. Y yo solo deseaba que fuera otra persona y no ella.

12_ Una vez leí en un cuento -estando en un tren de Bristol a Londres- que la luna es la luna y basta. Y a veces me acuerdo.

13_ Me he emocionado por la calle escuchando Dorian. ¿Dorian? Dorian. Así están las cosas. Es la segunda vez que me emociono estos días.

14_ No había visto la diversidad y la desigualdad de la población parisina “fuera de los muros” hasta que llegué a Chatelet les Halles, y luego a Garde du Nord, y cogí esos trenes. Las estaciones ya no se parecían a las de metro que había visto. Fuera, desde allí y hasta el aeropuerto, eran todo barrios suburbiales y casas de huerta y ladrillo visto que bien parecían la finca de la película del secuestro de Michel Houllebecq.

15_ Y cuando queda una hora para embarcar y me planto delante de la puerta. Y cuando acabo de hablar con ella y me he vuelto a afirmar en las ganas que tengo de darle un abrazo, y cuando acabo de soltarle por WhatsApp no se qué frase pedantorra y me he arrepentido y he releído la postal que le mandé… Entonces reaparece el spot de Lacoste en una pantalla minúscula entre cabezas dormitando que no me dicen nada. Y el anuncio vuelve a emocionarme un poco. Y quiero encontrarme con ella esta noche y no puede ser.